En Consultorio de psicoanalista, el espectador se complace en mirarse en el lugar de otro, se fascina con personificar a alguien que no es, y disfruta por un momento de la escena. No demasiado tiempo, porque el dispositivo también lo lleva a descubrirse a sí mismo como una pura mirada, a mirarse como voyeur, y eso lo conduce a experimentar algo de vergüenza. Pero sobre todo, la pieza de Erlich permite detectar algo difícil de entender en las frases de Lacan: cuando estoy fascinado por mi imagen de analista, la acción que realizo es la de mirarme, no la de psicoanalizar. O me miro, o hago psicoanálisis. Lo mismo vale para el analizante: cuando está pendiente del aspecto que da, está mirando, no está hablando. Su atención está en su imagen, no en sus palabras.
Le Cabinet du Psychanalyste
L’installation est constituée de deux pièces symétriques séparées par une immense vitre : d’un côté un cabinet de psychanalyste avec le mobilier et les objets reconnaissables et qui lui sont généralement attribués, de l’autre une salle avec quelques cubes posés au sol dans laquelle le spectateur peut entrer. Lorsque celui-ci s’assoit ou s’allonge sur les cubes, le reflet de son image dans la vitre, le représente sur un objet de l’autre pièce (le fauteuil du psychanalyste ou le divan du patient). Le spectateur devient performeur.
Cette pièce propose une réflexion sur les concepts de mise en scène, de performance et interroge sur les coulisses, la représentation et la documentation.
Leandro Erlich: ” Dans cette installation le spectateur interagit et génère une fiction qui à son tour créé une image métaphorique. Notre “reflet fantôme ” se meut dans un espace lié à la réflexion. Le cabinet du psychanalyste nous interroge sur notre existence et, ici, notre reflet est un état de conscience à son propos (…). La participation du public est essentielle et les réactions que j’ai pu observer sont nombreuses et variées. Il se produit presque toujours une expérience ludique due à la surprise engendrée par la reconnaissance de la scène. Ce qui m’a peut-être le plus surpris, parce que je l’ignorais en créant la pièce, c’est la proximité de l’installation avec certaines expériences optiques que Lacan utilisait pour représenter et expliquer certains thèmes de la psychanalyse “.
Le Cabinet du Psychanalyste
La acción se desarrolla en dos espacios separados por un vidrio: una sala de psicoanalista –con muebles y objetos que la identifican como tal– y un sitio vacío con algunos cubos, al que el espectador ingresa. Cuando el espectador se sienta en esos cubos, su imagen se ve reflejada –a través del vidrio– sobre algún objeto real de la otra sala (en las sillas del psicoanalista o del paciente). El público toma el rol de performer y el video permite experimentar cómo se articula la obra a través de la interacción del público.
Esta instalación propone reflexionar e interrogarnos sobre conceptos tales como escenario, performance, documento y backstage.
Leandro Erlich : ” En la instalación el espectador interactúa y genera una ficción que a su vez construye una imagen metafórica. Nuestro “reflejo fantasma” pasea dentro de un espacio ligado a la reflexión. El consultorio del analista es un sitio donde se acude a tratar temas vinculados a nuestra existencia y nuestro reflejo es un estado de conciencia sobre ella (…). La participación del público es esencial y las reacciones que he presenciado son múltiples. Casi siempre se da una experiencia lúdica producida por la sorpresa que genera el reconocimiento de la escena. Quizás lo mas sorprendente, porque no lo sabia en un principio, es la cercanía que la obra tiene con algunas experiencias ópticas que Lacan ha utilizado para representar y explicar ciertos temas del psicoanálisis”.


